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30.8.16

"La presencia del campesinado en el territorio es socialmente buena"


"La relación que tenemos con el campesinado es una relación positiva, es una relación dual. Los campesinos son quien más conoce el territorio, son quien vive allí, por lo tanto, son quien más sabe del paraje". No os perdáis la entrevista que hicimos a Santi Pocino y Enric Ullar, agentes rurales, que hablan de la importancia del campesinado en la conservación del territorio.

Veláis por la conservación de la naturaleza y la protección del medio ambiente. ¿Qué tipo de trabajos hacéis?

Las tascas que hacemos los agentes rurales son muy variadas. Vienen marcadas por la estacionalidad. Ahora estamos en verano y la prevención e intervención en temas de incendios forestales es prioritaria. Hay que decir que tenemos un país pequeño pero muy diverso. La mayoría de incendios son en verano, pero en comarcas de alta montaña la época de incendios es en invierno, porque la hierba está seca fruto del hielo y el viento, por lo tanto la realidad de los agentes rurales en cada comarca puede variar bastante. Hemos ido asumiendo tascas nuevas, desde todas las relacionadas con la gestión de la fauna salvaje, el tema de los incendios y de la gestión forestal. Se han ido añadiendo temas de medio ambiente, de residuos, temas urbanísticos, temas de circulación motorizada... La lista de temáticas es muy variada. Algunas se tratan durante todo el año y hay otras que son más estacionales.

A menudo trabajáis en red con campesinos, con ganaderos... ¿Por qué es importante el trabajo que hacen ellos en la conservación del territorio?

La relación que tenemos con el campesinado es una relación positiva, es una relación dual. Los campesinos son quienes más conocen el territorio, son quienes viven allí, por lo tanto, son quienes más conocen aquel paraje. Son los primeros a quien vamos a preguntar cuando ha pasado algo a ver qué saben. También es cierto que dentro de nuestras funciones nos corresponde fiscalizar algún tipo de cosas, entonces siempre buscamos el punto de equilibrio para que no vaya en detrimento de esta colaboración que tenemos que tener para mantener el territorio en buen estado y todo el mundo pueda hacer bien su trabajo. Hay que pensar que la presencia del campesinado en el territorio es socialmente buena, es buena para todo el mundo. Es gente que está en el territorio, es gente que lo cuida, que permite que haya un equilibrio, y de eso se beneficia toda la sociedad. A menudo no se es consciente del trabajo importante que hace el campesino en mantener un territorio, unos paisajes mosaicos, unos bosques cuidados, unos campos no abandonados, unos pastos... Cumplen múltiples funciones. Haciendo una comparativa más urbana, son como los jardineros del bosque.

El hecho de tener campesinos arraigados en el territorio es la mejor prevención para los incendios.

Cuando llega la época del riesgo de incendios, la presencia del campesinado en el territorio es importante, muchas granjas están integradas dentro de las ADF, las Asociaciones de Defensa Forestal, tienen depósitos de agua para apagar fuegos. Es una red presente en todo el territorio que cuando hay una incidencia son los primeros en llegar por proximidad. Eso sería la acción directa, pero es que indirectamente, la presencia del campesino asegura masas forestales discontinuas, porque conrean el campo, porque seguramente hacen los aprovechamientos domésticos que quitan combustible forestal al bosque y no es un bosque abandonado, que es un polvorín. El campesinado tiene el entorno más suavizado y más integrado.

¿Para qué tipo de trabajos os contactan los campesinos?

Daños de fauna, tramitar los permisos de fuego... También hacemos campañas. Ahora empezamos una para las buenas prácticas del uso de máquinas cosechadoras, embaladoras, porque se ha visto que con el tema de los incendios de fuego, una de las grandes causas son pequeñas incidencias, chispas, en el campo, y de aquí se genera un fuego, primero agrícola i después forestal. En esta época del año también es muy común ir a visitar al campesino por los daños que causa la fauna salvaje en los conreos. Es época de veda, no se puede cazar, pero cada vez más, de una manera simplificada, los campesinos necesitan poder salvar la cosecha, y nosotros verificamos que existen estos daños de fauna salvaje y se dan las autorizaciones excepcionales de caza en periodo de veda.

¿Qué responsabilidad tenemos tenemos todos para poder disfrutar del entorno?

Gracias al arraigamiento de campesinos en el territorio tenemos un entorno que todos disfrutamos: el ciclista, el excursionista, el que va a buscar setas. Vivimos en un país donde la inmensa mayoría de la población es urbana i cuando sale de las áreas urbanas y va al medio rural y a las zonas naturales, básicamente lo concibe como una área de ocio donde distraer-se. Es importante ser consciente de que allí también vive gente, que pervive con una forma de vida rural, evolucionada, pero que vive del sector primario, y que el paisaje que vemos no es solo una cosa natural, sino que es fruto de la interacción de las personas. Ya sean campesinos, rematantes forestales, gente ligada al sector primario. Y cuando vamos a estos espacios tenemos que ser muy conscientes de ello. Este paisaje, si no hubiera todas estas personas, tendría un aspecto muy diferente del que tiene. A veces idealizamos el paisaje, y un paisaje sin la mano del hombre sería con bosques espesos, no se podría entrar, porque no habría ganado pastando, porque no se harían talas... Hay que pensar que la mayor parte del bosque es de propiedad privada. Podemos acceder, pero tiene un propietario que tiene derecho a gestionar-lo como crea. Hay que ser cuidadosos y respetuosos y no entrar con una mentalidad urbana en espacios que no se rigen por las normas de la ciudad. Por ejemplo, si vamos con el perro a un lugar donde hay ganado, lo tenemos que llevar atado porque el perro molesta al ganado, que no está allí para hacer bonito, sino porque es la herramienta productiva de una familia para vivir.

¿Qué valoráis más del trabajo?

El trabajo de agente rural te permite ser testimonio de primera línea de los cambios que ha habido en el medio rural en los últimos años, unos cambios acelerados, de la transformación del campesinado, la irrupción de una industria ganadera y agrícola, el ensanchamiento de los campos, las roturaciones, todo ligado a una maquinaria mucho más grande, que necesita campos más grandes para maniobrar mejor, la eliminación de antiguos bancales. Como agente rural estás en el territorio y te das cuenta como lentamente el paisaje, que siempre parece que sea el mismo, va evolucionando. Los cambios van ligados al cambio de la actividad económica, de lo que es rentable... Lo que es rentable se acelera y con un equilibrio precario entre el hombre y la naturaleza.

¿Qué futuro prevéis para nuestro territorio?

El futuro es incierto. Sobre todo tenemos en cuenta la volatilidad de los procesos actuales. En 30 años se ha cambiado más que en casi 500: tecnológicamente, el aumento de población, el cambio de hábitos, el éxodo total del campo a la ciudad, el paso de una sociedad rural a una sociedad urbana. Los cambios han sido tan grandes y tan acelerados que se hace imposible predecir hacia donde se irá en un futuro a medio plazo. Si las tendencias de alimentación irán hacia aquí o hacia allá, si habrá una demanda mundial de un determinado bien o de otro.